Ya sea por motivos de salud, éticos o ambientales, tomar una elección alternativa para la dieta y el estilo de vida está a la orden del día. Hasta hace unos años se aceptaba dividir a los comensales entre los que comían carne y los que no, denominando a estos últimos vegetarianos. Sin embargo, a día de hoy, esta división queda ya anticuada e invalidada, por lo que aquí os descubrimos las diferencias entre el vegetarianismo y dos nuevas tendencias cada vez más aceptadas y compartidas socialmente: el veganismo y el flexitarianismo.

Vegetarianismo

El vegetarianismo es el régimen alimentario que tiene como base la abstención en el consumo de cualquier tipo de carne. Está tendencia suele ir asociada al rechazo de otras formas de utilización de los animales para producir bienes de consumo.

Veganismo

El veganismo, por su parte, tiene como principio la práctica de abstenerse del consumo de todos los productos y servicios que provengan de especies animales. Los veganos/as rechazan mediante esta premisa el consumo de alimentos como el queso, la leche o los huevos, productos que sí son consumidos por los vegetarianos.

Flexiterianismo

El flexiterianismo guarda una relación más estrecha con el vegetarianismo que con el veganismo. El flexitariano/a es, como su nombre indica, “flexible” sobre la medida en que se es vegetariano, accediendo en momentos esporádicos al consumo de carnes, ya sea por motivos de salud (necesidad de llevar una dieta omnívora para no carecer de ciertos nutrientes) o porque las condiciones sociales lo determinan (comidas con amigos o familiares en los que la carne sea el plato principal).