Te quedas dormido, tardas más de la cuenta en ducharte o los niños se entretienen y al final entre unas cosas y otras no desayunas. ¡Mal! ¿Cómo se supone que vas a tener energía durante el resto del día si no has comido nada desde la noche anterior?

A la hora de preparar el desayuno debemos tener en cuenta tanto el qué comemos como cuánto tiempo dedicamos a comérnoslos. No es lo mismo desayunar tranquilamente que comerse una tostada deprisa y corriendo, en segundos. Los nutricionistas avalan que reservar unos 15 minutos de nuestra mañana para desayunar favorecerá la digestión y la absorción de nutrientes de los alimentos que ingerimos.

¿Y qué deberíamos ingerir?
Todo desayuno saludable debe incluir una ración de lácteos, de farináceos y de fruta, a las que se les puede añadir frutos secos, semillas u otros alimentos del estilo para aderezar según el gusto de cada uno.

Como con la comida y la cena, lo ideal es cambiar con frecuencia la variedad de alimentos, sobre todo en el caso de los niños, sacando provecho de los alimentos de temporada y teniendo en cuenta las necesidades de cada estación del año.

Aunque para muchos pueda parecer contundente, este desayuno nos ayudará a mantener nuestro peso corporal, incluso a bajarlo, ya que de esta manera se activa el metabolismo y se potencia la quema de grasas. Por otra parte, nos permitirá tener un mejor rendimiento intelectual y físico, al cubrir el aporte necesario de nutrientes y energía matinal, y reducirá el estrés y el mal humor.

Si por lo que fuera no pudieras desayunar en casa, intenta buscar algún lugar cerca del trabajo que cubra las raciones establecidas, como el caso de Tento, en el que podrás encontrar una oferta saludable y equilibrada para comenzar el día con fuerza.