A (casi) todos nos gusta comer, y siempre estamos buscando formas de comer mejor. Estamos bombardeados por todos lados de mensajes acerca de la comida sana. A algunos nos encanta, mientras otros nos perderíamos en un bosque de hamburguesas, pizzas, fritos. Merece la pena subrayar que comer sano no es necesariamente sinónimo de sufrimiento, y que podemos comer mejor respetando nuestros gustos. De ahí, los cincos consejos de hoy, para que aprendas a comer sano sin renunciar al placer.

  1. De todo un poco. Es el más obvio, el más repetido, y el que más nos pasamos por alto, en un sentido y en el otro. Así como muchos interpretan (equivocándose) que comer sano significa eliminar algunos alimentos de nuestra dieta, otros piensan que el hecho que podamos comer de todo un poco nos autoriza a cepillarnos un bol de palomitas de chocolate y mantequilla cada día.
    Ambas posturas son malas y ambas implican riesgos para nuestra salud.
  2. Modera los excesos. El chocolate no es malo. Una tableta de chocolate y caramelo cada día sí. ¿Ves la diferencia? Esto se aplica a todo lo que te gusta y que comes en exceso, y cuando decimos a todo nos referimos a todo. Es decir que si comes 3 aguacates al día, también deberías moderarte.
  3.  Vegetal y sano no necesariamente son sinónimos. Muchos piensan que por el simple hecho que un alimento sea de origen vegetal sea sano. Error. Las cremas de verduras en brick contienen muchos aditivos innecesarios, los pasteles de verdura pueden estar hechos con una cantidad indecente de mantequilla, los cereales del desayuno glaseado son 90% azúcar. En fin, cuando comas alimentos de origen vegetales, piensa en los vegetales. En una berenjena, en un pimiento, en calabaza… y cuando los compras procura que tengan aspecto de vegetal. Cocinarlos en casa no requiere mucho esfuerzo y desde luego será un gran avance en tu proceso de comer mejor.
  4. Las famosas cinco piezas de verdura y fruta. Lo sabemos, a veces es una condena. Pero piensa que hay forma de tomar una manzana, fresas y plátano sin sufrir y de un golpe. ¿Te gustan los batidos? Otro truco es acompañar un alimento que te gusta mucho, por ejemplo la pasta, con algo que detestas, por ejemplo la coliflor. Y ojo, la proporción debería ser pasta coliflor 1/3, no al revés.
  5. Los caprichos también ayudan. Sólo, no combines bombas calóricas y si tienes que consumir azúcares, mejor por la mañana. Lo recomendable sería no tomar azúcares antes de ir a dormir, igual que los hidratos de carbonos, los quesos, el café. Pero vamos, que si algún día puntual te apetece cenar una pizza cuatro quesos y luego cerrar la velada con un super tiramisú, el consejo mejor que podemos darte es que lo hagas.