En verano, con el calor, el sudor y todo el resto, puede resultar complicado hidratar la piel. Si nos ponemos crema sudamos, y parece que deberíamos pasarnos todo el día pegados a la botella para conseguir reponer líquidos. Hoy te explicamos que puedes hidratar la piel incluso comiendo.

La naturaleza es sabia y la fruta de verano nos ayuda a hidratar la piel de una forma deliciosa. Lo mejor que podemos hacer es comer sandía: dulce y sabrosa le gusta a grandes y pequeños y está hecha casi totalmente de agua. Por ello será una aliada preciosa a la hora de hidratar nuestra piel. Es aconsejable no consumirla de noche por su alto contenido de líquidos y en todo caso no abusar de ella: además de agua, también contiene azúcar.

Sabemos además que la Vitamina C es fundamental para ayudar a mantener sana nuestra piel promoviendo la producción de colágeno. Pero las naranjas suelen ser complicadas de encontrar en verano. Entonces, ¿por qué no pruebas con una rica ensalada de pepino? Esta hortaliza, como la sandía, contiene mucha agua pero también mucho potasio y vitamina C. Verás qué piel.

¿Y qué decir de la papaya? Deliciosa fruta tropical, se puede comer sola o combinarla con ensalada de fruta (o incluso de espinacas, para un aporte de hierro). Otra buena opción es preparar smoothies y batidos que desde luego le encantarán a todos. Es rica de antioxidantes y su enzima, la papaína, ayuda a hidratar la piel y mantenerla limpia.

Las semillas de calabaza también son un válido aliado. Ricos en zinc, son fundamentales si sufrimos de piel seca, y aún más en verano. Ayudan a evitar la descamación de la piel y aumentan su suavidad. Puedes añadirlas a la ensalada o a los yogures. Una delicia fresca e hidratante 🙂