En invierno apetece más, pero en verano cuesta empezar las comidas con una crema o sopa. Hoy te contamos por qué deberías mantener este hábito incluso en los días de más calor.

Empezar las comidas con una crema o una sopa nos aporta muchísimos beneficios. Estos alimentos son los llamados pre-digeridos, lo cual significa que a la hora de la digestión nuestro cuerpo tarda menos en procesarlos. Los nutrientes se absorben más rápido y la digestión es más liviana.

Están hechos en gran mayoría de agua y alimentos vegetales y nos ayudan en la difícil tarea de hidratarnos constantemente para soportar mejor el calor. Pueden ayudarnos a tomar verduras u hortalizas que, por sabor o consistencia, no nos gustan demasiado e incluso podemos combinar fruta y verdura en una misma crema.

Empezar las comidas con una crema o una sopa nos da una sensación de saciedad que nos permite comer menos cantidad del segundo plato y sentirnos bien aunque hayamos comido menos. ¿Lo mejor de todo esto? La variedad. Las recetas de sopas o cremas que puedes tomar frías son una infinidad y te permitirán incorporar a tu alimentación veraniega alimentos jamás pensados.

¿Una sopa de garbanzos y tomate? Fría está deliciosa. ¿Gazpacho de remolacha, crema de guisantes? Deberías probarlas. Atrévete durante una semana y cuéntanos el resultados. #ComoSano #ComoConTento