Comer helados sin remordimientos no es tarea fácil para aquellos que cuidan su alimentación. Sin embargo, hoy te traemos unos consejitos que te pueden ayudar a cumplir con tu misión. ¡Qué disfrutes!

  1. El sabor sí importa. Zamparse un helado de chocolate, crema y cheescacke no es lo mismo que saborear un helado de fruta. El componente principal de los primeros, es la leche. Los segundos a veces están hechos con agua pero, aunque estén hechos con leche, contendrán de todas formas menos grasas y azúcares porque la fruta, a diferencia de cremas, no contiene leche. Además, a menudo se usa la leche condensada para el helado… una bomba de relojería.
  2. El helado no es un tentempié. Cuando utilizamos el helado para refrescarnos o para matar el hambre de media tarde, no consideramos que nos estamos comiendo el equivalente calórico de una comida principal. No utilices el helado como merienda. De vez en cuando disfrútalo, en cambio, en vez de una comida ligera y combínalo con fruta.
  3. Es verdad que queremos darte consejos para comer helados sin remordimientos, pero aún así, no abuses. Aunque seas un amante del helado, comer este postre todos los días no es bueno para tu salud. Al igual que no te comerías un tiramisú o una tableta de chocolate cada día, tampoco puedes abusar del helado. Estás consumiendo azúcares innecesarios y cada vez querrás más.
  4. Evita aquellos helados que tengan colorantes o saborizantes. Consumirás un producto más sano y además el sabor será real y no algo construido químicamente en un laboratorio.
  5. Si eres de aquellos que siempre tiene helados en casa, una forma de comer helados sin remordimientos podría ser evitar comprar grandes cantidades y decantarse por las monodosis. En alternativa, si no puedes renunciar a un vasito de helado, escoge el vaso más pequeño que tengas y no lo rellenes hasta el borde.Por último, lo único que podemos decirte es que, si de verdad te apetece un helado, lo peor que puedes hacer es no comértelo.