Los interrogantes abiertos en torno al pan son varios: ¿podemos comer pan a diario? ¿cuántas raciones podemos tomar al día? O la que más polémica puede traer consigo: ¿qué es mejor, el pan blanco o el integral?

En noviembre de 2017, más de 200 científicos de 36 países se reunieron en la Whole Grain Summit, un congreso celebrado en Viena con el objetivo de incrementar el consumo de granos integrales en nuestra sociedad. Tras varios estudios se ha demostrado que el consumo de alimentos integrales está directamente relacionado con un menor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares u obesidad.

En esta línea, Manuel Gómez Pallarés, catedrático del área de Tecnología de los Alimentos en la Escuela Técnica Superior de Ingenierías Agrarias de la Universidad de Valladolid, asegura que consumir pan integral nos aporta más nutrientes que el pan blanco debido a las harinas que se utilizan para su elaboración.

Mayor contenido en fibra y antioxidantes son algunas de las diferencias nutricionales que Gómez ha resaltado entre ambos tipos de pan. Por su parte, otros estudios han demostrado que los cereales integrales también son una fuente rica en compuestos fenólicos y carotenoides muy beneficiosos para nuestra salud.

Este aspecto está siendo clave en el fomento del pan integral dentro de los hábitos saludables de países de todo el mundo, pues a pesar de que se ha comprobado su valor nutricional, según Gómez “su consumo se aleja mucho de lo aconsejado y existe una percepción errónea respecto a su impacto en el control de peso y la salud”.

Ponemos el pan blanco o integral a disposición de nuestros clientes en todos nuestros establecimientos Tento e incompanies, pues está incluido en nuestros menús.