Hoy es el día mundial de la alimentación, establecido por la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) en 1979, coincidiendo con la fecha de fundación de la FAO misma, creada en 1945.

El día mundial de la alimentación busca concienciar sobre el problema de la alimentación y la lucha contra la desnutrición, el hambre y a pobreza. ¿El objetivo? Hambre Cero, a alcanzar en 2030. Cada 16 de octubre por lo tanto, celebramos los avances de los últimos 39 años, y miramos al futuro: nos quedan 12 para conseguir erradicar el hambre del mundo. A pesar de que cada año se produce el doble de alimentos de los que necesitaría la entera población mundial para nutrirse, las estadísticas dicen que 793 millones de personas en el mundo pasa hambre.

Pero, ¿qué podemos hacer para que el día mundial de la alimentación no se quede en tan solo una fecha en el calendario? Cada uno de nosotros puede, directamente o indirectamente, colaborar a alcanzar el objetivo Hambre Cero.

Se calcula que en el mundo se desperdicia alrededor del 30% de los alimentos producidos, por no ser atractivos, de moda, etcétera. Consumir productos de temporada ayuda mucho: nos hemos acostumbrado a comer fresas en invierno y naranjas en verano. Y sin embargo, para producir fruta (o cualquier otra cosa) fuera de su temporada “natural” se gastan miles de litros de agua y de energías innecesarias.

Limita el consumo de alimentos que no son de tu zona. ¿A qué nos referimos? A que los alimentos que se han puesto de moda en los últimos años, como el aguacate, la quinoa, etcétera, no son propios de nuestras zonas. No hace falta desterrarlos de nuestra dieta, sino limitar su consumo para que no sea diario, ayudando así a ahorrar recursos y a no empobrecer las poblaciones donde se cultivan estos alimentos.