Comer sano durante las fiestas puede ser una empresa titánica. Entre que prácticamente comer se convierte en la actividad principal durante las últimas semanas del año y que los platos suelen ser más elaborados y contundentes de lo normal, los excesos parecen inevitables.

Sin embargo, comer sano durante las fiestas es posible, y además sin renunciar a disfrutar. ¿Cómo? Con algunos trucos sencillos que tienes que tener en cuenta para equilibrar tu alimentación. ¡Veámoslos!

  1. El alcohol. Empezamos fuerte: uno de los problemas de las comilonas decembrinas es que a menudo, por no decir siempre, vienen acompañadas por alcohol. Además de lo calórico que puede llegar a ser el alcohol, otro efecto secundario es que adormece nuestro metabolismo. No estamos diciendo que dejes de tomar alcohol, pero en vez de tomar cócteles, que suelen llevar azúcar o alimentos parecidos, predilige vino o alcohol que se toma solo, como el tequila o el whisky. Y si no puedes renunciar a un buen cóctel, el gin tonic es un ‘evergreen’ sin azúcares.
  2. No comas con los ojos. Te estamos viendo. Te sientas en la mesa, empieza el desfile de delicatessen y no puedes resistirte a llenar tu plato con todo lo que veas. Aquí es donde se van al garete todos los esfuerzos que has hecho antes y que harás después de la comida para comer sano durante las fiestas. Intenta servirte porciones pequeñas de una receta a la vez: lo más probable es que quieras probar todo, por lo que si exageras con las raciones pronto estarás a punto de explotar.
  3. No te saltes las comidas. Una práctica habitual durante las fiestas es saltarse las comidas para llegar al día que toque más ‘ligeros’. Sin embargo, esta costumbre, lejos de ser saludable, no te ayuda a comer sano durante las fiestas. Lo único que consigues es tener más hambre. Come según tus ritmos de todo el año, eso sí, con platos más ligeros. ¿Por la noche toca cena en familia? Para comer elige una tostada de aguacate. El aguacate es un alimento muy saciante, aporta grasas buenas y si lo acompañas con pan integral también tendrás tu dosis de fibra. Y para merendar, frutos secos.
  4. Si cocinas tú, siempre opta por el horno. En el caso es que tú seas el anfitrión, tienes la mayor parte del trabajo hecho: cocinar al horno es más práctico, ensucia menos y es bastante más sano que otros tipos de cocción. Si además cuidas de las guarniciones de tu carne o pescado y alternas las patatas con otras verduras con menos aporte calórico pero igual de deliciosas, ya lo tienes.
  5. Intenta seguir consumiendo tus porciones de vegetales. Es verdad, no nos engañemos. En las comidas de los días de fiesta las verduras quedan relegadas en un rincón en favor de platos más grasientos. Por ello, cuando estés en tu casa, intenta no dejarte llevar por la corriente de estos días y sigue consumiendo fruta y verdura, preferiblemente cocinadas al vapor y aliñadas con aceite de oliva.
  6. Cuidado con las sobremesas. A lo mejor has conseguido portarte bien a lo largo de la comida, has renunciado a volver a llenarte el plato de canelones o has renunciado al segundo trozo de pastel. Crees haber superado la prueba indemne y ¡zas!, llega la sobremesa y caes en la trampa. Este suele ser el momento en que te descuidas y tiras por la borda todos tus esfuerzos. Que si un trozo de turrón, un chupito, un café con leche… Pero no te preocupes, ¡hay solución! En vez del turrón, mandarinas. En vez del café con leche, una infusión. Y el chupito… ¡tómatelo (uno), qué es Navidad!