En estos días de reuniones familiares, amigos excesos, muchos sufren de acidez. Reflujos, pinchazos en el estómago y malestar acompañan a muchos durante los días de fiesta. ¿Sabes cómo combatir los síntomas del acidez?

Un clásico de la abuela, asqueroso pero efectivo, es el bicarbonato. Una cucharadita de bicarbonato tras la comida te dejará como nuevo. Tienes que disolverla en un vaso (o medio) de agua, y tomártela. No hagas trampa, la mayoría de este polvo blanco que es una mano santa contra los disturbios de estómago se queda en el fondo del vaso. Enjuaga con un poco más de agua hasta que el vaso quede limpio y la acidez desaparezca.

Algunos, para combatir la acidez toman leche. Pero, ¿Cómo es posible si los lácteos son unos de los principales responsables de la acidez? Hay algunos totalmente en contra de este remedio, y otros que dicen que les funciona. Lo que es cierto es que la leche protege nuestro estómago por un tiempo, pero al cabo de un rato nos encontraremos peor.

Infusiones de jengibre. Si consigues sustituir cafés y lácteos con una infusión de jengibre, verás bajar sensiblemente tu nivel de acidez hasta desaparecer del todo.

Un truco que siempre ayuda es masticar chicles. Los chicles nos ayudan a producir más saliva, un protector natural del esófago. Si no tenemos chicles a mano, tendremos que provocar el mismo efecto segregando saliva de vez en cuando después de las comilonas. Por ello, si sufres de acidez, es conveniente llevar unos chicles siempre contigo. Ah, y evita los azúcarados o los que tienen sabor a menta muy fuerte, podrían terminar irritando tu estómago aún más.

Por último, hagas lo que hagas, no te tumbes. Pese a que todas tus fibras te están pidiendo a gritos estirarte en la cama o en el sofá, no lo hagas. La posición horizontal favorecerá el reflujo y te sentirás aún peor. Si no puedes evitar estirarte, mantiene el torso y la cabeza en alto con la ayuda de más almohadas.