El brócoli es uno de los productos estrella del mes de enero: un superalimento en toda regla, nos aporta un sinfín de beneficios. Sin embargo, mucha gente tiende a no consumirlo por su sabor, considerado bastante soso, si no desagradable. Es cierto que el no es un alimento especialmente rico si consumido al vapor, pero si se prepara con un poco de cariño, los resultados pueden ser sorprendentes y en algunos casos adictivos.

Beneficios del brócoli

Empecemos por lo importante: ¿por qué deberíamos incluir brócoli en nuestra dieta? Como dicho al principio, es una hortaliza muy nutritiva que nos aporta muchas vitaminas (A, B1, B6, C, E, K) y minerales. Es rico en omega-3 y contiene antioxidantes, entre otras propiedades.  Gracias a su composición, el consumo de brócoli implica una serie de ventajas para nuestra salud. Su contenido de antioxidantes es un gran aliado para prevenir el cáncer y la diabetes. También disminuye los niveles de colesterol, protege de las infecciones y cuida de nuestros ojos, de los huesos y de nuestro sistema digestivo. Por último, por si fuera poco, es un alimento fundamental para combatir la anemia.

Tres ideas para preparar el brócoli

Si piensas que comer brócoli es aburrido, vas a cambiar de opinión en un abrir y cerrar de ojos. El consumo habitual de esta hortaliza no tiene por qué limitarse a comerlo hervido o al vapor. Una forma bastante sabrosa de consumirlo es añadiéndolo a tu tortilla. Una buena opción para que los niños no se den cuenta que están comiendo brócoli es mezclarlo con la masa de las albóndigas. Puedes empezar con cantidades pequeñas para que se acostumbren al gusto. Otra solución original para comerlo es incorporándolo a tu receta de quiche. Si no soportas los trocitos, o no te gusta la textura, puedes triturar el brócoli antes de incorporarlo. Te aseguramos que te encantará el resultado.