Hatha, Vinyasa, Kundalini, Bikram… son muchas las tipologías de yoga existentes y cada una de ellas tiene unas particularidades y unos beneficios concretos. Además, cada estilo de yoga se adapta mejor a una persona en función de su carácter y sus necesidades. Así pues, elegir la modalidad adecuada para conseguir ser constantes en la práctica de yoga no es tarea fácil.

Más allá de estos estilos de yoga más conocidos y populares, existen otros todavía minoritarios, pero que aportan mejoras importantes en nuestro cuerpo. Uno de estos estilos es el Rocket yoga, desarrollado por Larry Schultz en San Fransisco durante la década de 1980, mientras acompañaba de gira a la banda de rock estadounidense The Greatful Dead siendo su instructor. De allí surgió el nombre.

Características del Rocket yoga

Es un estilo derivado del Ashtanga yoga, enfocado sobre la creación de Prana (energía) y el despertar del sistema nervioso a través de secuencias balanceadas, rápidas y fuertes. Es un estilo muy dinámico y desafiante que, además de incluir las posturas de pie, sentadas y de equilibrios comunes del yoga, introduce muchas invertidas y posturas en equilibrio sobre manos. Se trabaja la musculatura, la elasticidad y el balance, a la vez que se aplican los candados energéticos, los bandhas.

Es una disciplina muy exigente físicamente que requiere fuerza y consciencia corporal, por eso su práctica se recomienda a las personas que hayan practicado yoga anteriormente, y ya conozca las posturas y su alineamiento.

Beneficios del Rocket yoga

El Rocket yoga es un estilo muy fluido y rápido por lo que se convierte en un buen ejercicio cardiovascular intenso. En sus posturas de equilibrios se trabaja la concentración y en sus invertidas la consciencia corporal. Otros de los beneficios de su práctica son: la tonificación de piernas, brazos, glúteos y especialmente de abdomen, así como la mejora de la flexibilidad.

Si te gustan los desafíos y eres practicante habitual de yoga seguro que este nuevo estilo te va a encantar.