Evitar los atracones puede parecer cosa de fuerza de voluntad y autocontrol. Sin embargo, el tema es bastante más complejo de lo que pensamos. Pero, ¿qué son los atracones? Se trata de un trastorno alimenticio cuyos síntomas implican consumir enormes cantidades de comida en poco tiempo, o bien comer a escondidas y sentir, justo después, un enorme sentido de culpabilidad.

A parte de ser poco saludable, este trastorno alimenticio puede provocar que baje la autoestima, que la persona que lo padece tienda a aislarse e incluso que baje su rendimiento en el trabajo. En los casos más graves puede causar depresión.

¿Cómo evitar los atracones?

Lo primero que debemos hacer es identificar el problema y su causa. ¿Comemos por estrés? ¿Hambre? ¿Aburrimiento? ¿Gula? ¿Inseguridades? A menudo la comida se convierte en una válvula de escape para que nos olvidemos, durante un tiempo, de nuestra ansiedad. La forma de entender si estamos comiendo por hambre o por ansiedad es pensar en una manzana (o en otro tipo de fruta): si te comerías una manzana es que tienes hambre. Si solamente quieres comer patatas fritas (o chocolate, o donut, o pizza o un alimento en concreto) es que estás comiendo por ansiedad.

Una vez identificado el problema, vamos a por la solución. Una buena opción es hacer ejercicio físico. ¿Por qué? Porque el deporte produce endorfinas, que son las sustancias que nos provocan sensación de bienestar y felicidad. A parte de actuar como un antidepresivo, el deporte es un aliado fundamental para evitar los atracones, ya que a medida en que vayamos sintiéndonos mejor y notando los cambios en nuestro cuerpo, conseguiremos resistirnos mejor a los ataques de hambre. Lo mejor será empezar con una actividad física de baja intensidad, como ir al trabajo caminando, subir las escaleras o volver a coger la bici…

Otra cosa que tenemos que tener en cuenta si queremos rebajar la ansiedad y evitar los atracones es cuántos alimentos excitantes consumimos a lo largo del día. ¿Tomas mucho café? ¿Chocolate? ¿Azúcar? Opta por disminuir estas sustancias a lo estrictamente necesario y sustitúyelos por productos calmantes: en vez del café de media tarde, tómate una infusión.

Ten en cuenta que todo influye en la ansiedad, incluso el espacio donde sueles comer. Si consumes tus comidas delante de la tele, o en 10 minutos en la oficina, o incluso delante del ordenador, puede que estés confundiendo tu cerebro. Nuestro cuerpo tarda 20 minutos en darse cuenta que estamos comiendo y en eliminar el sentido del hambre: si comemos rápidamente, cuando habremos terminado nuestro cuerpo aún no se habrá dado cuenta que hemos empezado a comer. ¿La solución? Come despacio, prestando atención a tu plato y masticando bien. Esto te hará notar una sensación de saciedad aún habiendo consumido menos cantidad de comida y te ayudará a alargar el período entre una comida y la otra.

¿Y si todo esto no funciona? ¡Aguanta! Las ganas de comer todo lo que nos encontramos delante suelen durar pocos minutos. Distráete, sal a tirar la basura, píntate las uñas, pon la lavadora, contesta a un correo. Si consigues resistirte durante unos minutos, la mayoría de las veces conseguirás evitar los atracones.

Por último, medita. Dedica tiempo a tu cuerpo y a tu mente: 15 minutos de meditación serán suficientes para alejar el estrés, calmarte y conocer tu cuerpo. Aquí te contamos todos los beneficios de la meditación, además de evitar los atracones.