¿Quién no ha saltado a la cuerda alguna vez durante su infancia? En el patio de la escuela solía ser uno de los juegos mayoritarios entre las niñas, mientras los niños jugaban a futbol. Actualmente, las rutinas deportivas han rescatado este antiguo juego infantil y lo incorporan a sus series de ejercicios. Y es que saltar a la cuerda se ha convertido en un must en el mundo del fitness tanto para ellas como para ellos. ¡Descubre sus beneficios y ponte en forma a la vieja usanza!

Beneficio de saltar a la cuerda

Trabajas todo el cuerpo: saltar a la cuerda nos parece más un juego que un deporte, por eso es una manera divertida de fortalecer piernas y brazos, pero también de tonificar nuestro abdomen. Con los saltos, también trabajamos la coordinación, la agilidad y la resistencia, además, de quemar calorías. Para ser efectiva, lo ideal es practicar de manera habitual e ir incrementando la velocidad de los saltos.

Mejora la resistencia: al aumentar la intensidad de esta práctica, alargando los periodos y la velocidad de los saltos, estamos haciendo un trabajando aeróbico que nos ayudará a controlar mejor la respiración y mejorará nuestra resistencia. Si practicas deporte con regularidad, puedes usar las series de saltos a la cuerda como calentamiento antes de tu rutina fitness.

Un ejercicio muy versátil: se pueden realizar un gran número de movimientos con una cuerda. Salto simples, dobles, cruzados, alternando los pies, saltando “a la pata coja”… En definitiva, un sinfín de variantes que harán que no te aburras de saltar a la comba y que implicarán diferentes grupos musculares en su práctica.

Antes de empezar a entrenar con la cuerda, ten en cuenta estos detalles básicos para que tu práctica sea segura y eficiente. Usa una cuerda regulable para poder adaptarla a tu estatura. El movimiento de la cuerda tiene que estar originado por las muñecas y no por los hombros, ya que sino podemos sobrecargarlos. Mantén los codos flexionados a 90 grados y cerca del tronco y deja que sean las muñecas las que hagan mover la cuerda. Mantén las rodillas ligeramente flexionadas e impúlsate y aterriza siempre en la punta de los pies, como si saltaras de puntillas para evitar daños en las articulaciones.