A veces, para conseguir que los más pequeños de la casa coman todo tipo de alimentos -también verduras y hortalizas- hay que echarle imaginación y preparar platos creativos. De esta manera, conseguiremos que prueben alimentos que, de otra manera, es posible que no quieran comer.

Una manera imaginativa de cocinar la berenjena es en forma de San Jacobo, uno de los paltos preferidos de muchos niños y niñas. Toma nota de esta original receta y consigue que tus peques vean la berenjena con otros ojos.

Ingredientes para 4 unidades

  • 8 rodajas de berenjena de 1 cm de grosor aprox.
  • 4 lochas de queso, preferiblemente mozzarella o Camembert
  • 4 lonchas de jamón cocido
  • Harina
  • 1 huevo
  • Pan rallado
  • Sal
  • Aceite

Elaboración

En primer lugar, lavamos bien las berenjenas antes de cortarla en rodajas, ya que vamos a comerla con la piel. Una cortada la berenjena en rodajas, procedemos a “montar” los San Jacobos. Para hacerlo, ponemos una rodaja de berenjena y la cubrimos con una loncha de jamón cocido doblada o cortada en forma redonda con un cortapastas. Encima, colocamos una loncha de queso y cubrimos todo con otra rodaja de berenjena. Si queremos, podemos añadir un poco de sal al San Jacobo.

A continuación, pasamos el San Jacobo por harina, huevo batido y pan rallado y lo reservamos mientras esperamos que se caliente el aceite.

En una sartén, ponemos un fondo de aceite -aproximadamente medio centímetro- ya que no queremos que el San Jacobo quede sumergido. De este modo, evitaremos que el queso salga del San Jocobo y que la berenjena absorba demasiado aceite. No hay que esperar a que el aceite esté humeando, ya que necesitamos que se cocine la berenjena sin que se queme el rebozado. Haciéndolo así, conseguiremos un acabado perfecto: con el rebozado frito y la berenjena en su punto.

Cuando los San Jacobos estén dorados por un lado les damos la vuela, con la ayuda de una espátula, y dejamos que se doren por el otro. Una vez doradito, ya están listos para servir.