Tos, estornudos, mucosidad… en invierno parece que los resfriados nos acompañan -casi- de manera irremediable. La alimentación juega un papel fundamental para intentar prevenir los constipados y cuidar nuestras defensas. Tener la despensa bien abastecida de algunos productos es básico para ayudar al organismo a protegerse de los virus que rondan en el ambiente.

Con la llegada del frío y la reducción de horas de luz, el cuerpo asimila menos la vitamina D pero es posible compensarlo con la alimentación. Existen seis grupos de alimentos, según su valor nutricional, esenciales para cuidar las defensas. ¡Toma nota y que no falten en tu dieta!

Vitamina C

Los cítricos con las frutas con mayor contenido de vitamina C. Naranjas, mandarinas y pomelos son una rica fuente de vitamina C y, en menor medida, también la encontramos en kiwis, arándanos, frutas del bosque y piña. La vitamina C favorece la reparación de los tejidos, por ejemplo, las boqueras causadas por el frío. También favorece la producción de anticuerpos, imprescindibles para mantener la salud de nuestro organismo.

Vitamina A

La vitamina A contribuye a la regeneración de las mucosas y la piel, evitando las irritaciones en las manos y la cara. Además, estimula el sistema inmunológico para actuar como defensa ante los virus. Hay muchos alimentos y muy variados ricos en vitamina A: calabaza, zanahoria, pimiento, tomate, espinacas, carnes, pescados, leche y sus derivados, etc. Hay muchas opciones para incorporar en tu dieta la vitamina A y evitar sus carencias.

Vitamina D

El pescado azul, los quesos y los huevos son algunos de los alimentos más ricos en vitamina D. Normalmente, nuestro organismo la absorbe a través de la piel cuando se expone al sol, pero también podemos obtenerla con la alimentación. La vitamina D favorece al mantenimiento de la densidad ósea y refuerza el sistema inmunológico.

Magnesio

El magnesio favorece la buena salud física y emocional, por lo que es importante tomarlo de manera regular. Alimentos como el brécol, las espinacas, las acelgas, los frutos secos o el chocolate con un alto porcentaje de cacao, son ingredientes ricos en este mineral.

Selenio

Los huevos, la carne, los quesos, los champiñones o los ajos son alimentos ricos en este oligoelemento esencial para mantener sanas nuestras defensas. Las propiedades antioxidantes del selenio ayudan a protegerse de las infecciones.

Triptófano

El triptófano ayuda a nuestro organismo a producir serotonina, la llamada hormona de la felicidad. Por ello, mantener unos buenos niveles de este aminoácido contribuye a mantener un buen estado de ánimo y evitar el decaimiento propio de la llegada del frío. El aguacate, las legumbres el pescado azul, los huevos, los frutos secos, los plátanos y el chocolate son alimentos ricos en triptófanos.

Cuida tus defensas y protege el organismo con estos alimentos súper nutritivos.