Preocupaciones, ansiedades, obligaciones, angustias… son muchos los pensamientos negativos que a lo largo de la jornada pueden asaltar nuestro cerebro. Los pensamientos negativos tienen un impacto tóxico y su efecto puede durar varias horas en nuestro cuerpo. Convivir con esos pensamientos puede llegar a influir el funcionamiento de nuestro organismo, por ello, tenemos que buscar mecanismos para intentar alejar los pensamientos negativos de nuestra mente.

La preocupación es la base de los pensamientos negativos que pueden aparecer. Hay que ser consciente que los problemas son reales y hay que ocuparse de ellos, pero muchos psicólogos ponen el foco en la justa medida de nuestra preocupación y recomiendan no preocuparse en exceso o de manera preventiva, para evitar entrar en un espiral negativo. Estos son algunos consejos para aliviar nuestras preocupaciones.

¿Cómo puedo alejar los pensamientos negativos?

> Pregúntate si es algo realmente importante o no

A veces, nuestra mente nos juega malas pasadas y distorsiona o aumenta algunas situaciones. Piensa que los pensamientos no siempre son fieles a la realidad.

> Observa el impacto de los pensamientos negativos en tu cuerpo

Los pensamientos tóxicos pueden alterar en el buen funcionamiento del organismo. Dolor de cabeza, taquicardias, sudoración, contracturas, dolores abdominales… son algunos de los efectos que podemos padecer por culpa de estos pensamientos.

> ¿Te has enfrontado a esta situación en otras ocasiones?

Algunas situaciones difíciles se repiten. Intenta pensar en los mecanismos que usaste para salir de ella anteriormente y ponlos en marcha. Además de ayudarte a resolver el problema, reforzará la idea qué puedes hacerlo.

> Háblate en positivo

Piensa y háblate a ti mismo en positivo para ganar autoestima y confianza. Valora lo que tu piensas de ti misma más que lo que piensas -o crees que piensan- los demás.

> Ten visión de futuro

Plantéate si lo que ahora parece decisivo tendrá importancia en el futuro. Solo si tiene relevancia más adelante vale la pena invertir tiempo y esfuerzo en esa cuestión. Si crees que no la tendrá, relativiza su presencia.

> Busca la parte positiva de cada situación

Toda circunstancia puede tratarse como un problema o como una solución, así que trata de ver lo bueno de cada una de ellas. Dale la vuelta a la situación y no pienses que es un ‘problema’, sino un desafío; y convierte los ‘errores’ en segundas oportunidades.

 

No dejes que tus pensamientos negativos se apoderen de ti, ya que eso solo puede llevarte a la decepción y el fracaso, incluso antes de iniciar tus propósitos.