La acelga es una de las verduras más antiguas que se conocen, ya que tu consumo está documentado desde hace más de 6000 años. Tiene su origen en el continente asiático, y se ha cultivado siempre en los países islámicos, atribuyéndosele propiedades higiénicas y curativas. La acelga es un alimento perfecto para lograr una dieta equilibrada ya que ofrece vitaminas, minerales y fibra. Además, aporta pocas calorías y grasas. Así que no lo dudes y, si todavía no forma parte de tu dieta, incorpórala ya. Estas son las propiedades y beneficios que aportarán a tu organismo.

Propiedades de las acelgas

Las acelgas son un alimento muy nutritivo. Una ración media, de unos 200 gramos, aportan la mitad del hierro y magnesio que necesitamos a diario, además de cubrir un tercio de las necesidades de potasio y calcio. Destaca también su alto contenido en vitaminas, sobre todo, en vitamina C, E y A. Todo ello, aportando muy pocas calorías, alrededor de unas 40, una cifra muy inferior si la comparamos con otros alimentos. En definitiva, las acelgas son un alimento con un alto valor nutricional sin apenas grasa, por lo que resultan un buen aliado para cuidar nuestro peso.

Beneficios de las acelgas

Ayuda a adelgazar: es un alimento imprescindible en las dietas de adelgazamiento, ya que tienen un efecto saciante, pero con un aporte calórico muy bajo. Las acelgas son un plato ligero, pero nutritivo que te ayudarán a perder esos quilos sobrantes.

Fortalece los huesos: las acelgas son una excelente fuente de calcio y minerales, por lo que ayudan a reforzar nuestros huesos.

 Combate la anemia: su alto contenido en hierro, y la presencia de cobre, ayuda a tratar la anemia ferropénica. Además, este hierro será mejor absorbido gracias a la vitamina C que ya posee la acelga en abundancia.

Evita el estreñimiento: las acelgas no pueden faltar en la alimentación de las personas que tienen dificultades para ir al baño. Su alto contenido en fibra mejor el tránsito intestinal y evita el estreñimiento. Estas propiedades digestivas también las hacen muy recomendables para las personas con gastritis o hemorroides.

Las acelgas en la cocina

Antes de cocinarla conviene lavarlas bien en agua fría, ya que pueden contener tierra. Tanto sus hojas como sus tallos son excelentes para la confección de caldos de verduras. La forma más habitual de prepararlas es cocidas en agua abundante con sal junto con patata, zanahoria… según los gustos. Un truco para evitar que pierdan sus nutrientes, es cocerlas únicamente con el agua que le queda adherida tras el lavado, sin tapar y removiendo con una cuchara de madera. También podemos mezclarlas con espinacas para hacer tortillas, cremas o rellenos.

No lo dudes y empieza a experimentar con el sinfín de opciones que te ofrecen las acelgas.