A pesar de vivir en un país con una climatología benévola y gozar de muchas horas de sol, en los últimos años se ha detectado un déficit creciente de vitamina D. Algunos estudios médicos estiman que alrededor del 60% de los adultos tiene falta de vitamina D.  Podemos obtener vitamina D de tres maneras: a través de la piel, con la dieta y con suplementos. Nuestro cuerpo produce vitamina D naturalmente después de exponerse a la luz del sol pero, ante la situación actual -con semanas sin salir de casa- hay que compensar la falta de exposición solar con alimentos ricos en vitamina D. Pese a que tan solo alrededor del 20% de la vitamina D se consigue a través de la alimentación, es conveniente incluir en la dieta de modo frecuente todos los alimentos que la contienen,

¿Para qué sirve la vitamina D?

La vitamina D tiene un papel fundamental en el buen funcionamiento del organismo ya que interviene en muchos procesos fisiológicos como la absorción y mantenimiento de los niveles de calcio en los huesos. Por ello, un déficit mantenido de vitamina D puede aumentar el riesgo de osteoporosis y fracturas óseas. La vitamina D también un rol destacado en su sistema nervioso, muscular e inmunitario.

Alimentos ricos en vitamina D

Pescado azul: los pescados azules como el atún, las anchoas, los boquerones o las sardinas son la mejor fuente natural de vitamina D. Además, también aportan Omega 3 y una gran cantidad de proteínas.

Champiñones: ideales para acompañar cualquier guiso o guarnición, estos hongos suponen, además, un gran aporte de vitamina D. Según un estudio de la Universidad de Boston, se recomienda dejarlos unos minutos al sol antes de cocinarlos para que sinteticen mejor la vitamina.

Aguacate: es uno de los alimentos de origen vegetal que más cantidad de vitamina D aporta, según los nutricionistas.

Huevos: aportan una importante cantidad de vitamina D que se concentra, básicamente, en la yema. También aportan proteínas y fósforo. Su versatilidad gastronómica los convierte en un buen aliado para introducir en nuestra dieta.

Lácteos: la leche, los yogures y en mayor medida, los quesos, son los lácteos que más vitamina D pueden aportarnos. Las versiones desnatadas tienen menor cantidad de esta vitamina, pues es liposoluble y se concentra en la materia grasa.

Carnes: tanto el pollo como la ternera son buenas fuentes de vitamina D, aunque en menor cantidad que lácteos, huevos y, sobre todo, pescados azules. Es fundamental apostar siempre por cocciones sencillas, que permitan que se conserven bien todos los nutrientes.

Ayuda a tu organismo a mantenerse en perfecto estado aumentando el consumo de estos alimentos, especialmente cuando las circunstancias no permitan exponernos a la luz del sol.