¿Cuántas veces te ha dolido el cuerpo? ¿Cuántas veces has sentido anquilosamiento puro y duro?¿Y cuántas veces has podido remediarlo o evitarlo con unos simples estiramientos y no lo sabías? En este post te proponemos/recomendamos cuatro que deberías realizar a diario para evitar esos momentos de auténtica incomodidad y que te harán la vida menos dura. No lleva mucho tiempo realizarlos; tan solo hay que repetirlos varias veces durante unos 15-30 segundos, siempre sin forzar, y los puedes hacer en casa.

El cuello

A veces, una almohada distinta a la que sueles usar puede hacer que te levantes con rigidez en el cuello. Para combatir este agarrotamiento, hay que estirarlo, y así evitarás complicaciones posteriores como una molesta y persistente tortícolis. Cómo: simplemente hay que inclinar el cuello hacia a una lado, con cuidado y cada vez más. Después de 15 segundos, al otro lado. También hay que hacerlo adelante y atrás.

La espalda

Seguimos bajando y vamos a por la espalda, otra fuente de molestias habitual. Hay muchas maneras de estirarla, pero nosotros te proponemos estas dos. La primera consiste en tumbarse boca arriba flexionando las rodillas hasta que puedas cogerlas con los brazos y notes cómo se estira la espalda. La otra, la más clásica, es ponerse de rodillas, alargar los brazos todo lo que puedas poniendo las palmas de las manos en el suelo y sentarse sobre los talones de los pies intentando mantener estirados los brazos mientras vas soltando aire. 

Los brazos

Levanta un brazo y flexiona el codo, de manera de la mano toque la parte posterior del cuello. Intenta que la mano baje más allá del cuello mientras con la otra empujas el codo hacia abajo y expiras aire. Todo ello, siempre con la espalda recta. Otra estiramiento aconsejable es poner un brazo en paralelo al suelo apuntando al lado contrario, mientras te lo llevas al cuerpo con la mano del otro brazo a la vez que sacas aire.

Las piernas

Acabamos con las extremidades inferiores. Apóyate en una mesa o en una pared porque vas a tener que ponerte a la pata coja. Es un estiramiento muy simple. De pie, levantas el talón y te coges el tobillo con la mano, notando cómo se estiran los cuádriceps.