Mucho se habla de los superalimentos, que concentran unas nutrientes beneficiosos para la salud infinitamente mayores que cualquier otro. Se comenzó a hablar de ellos a partir de productos que venían de lugares recónditos, lejanos. El açaí, la moringa, las bayas de goji… En fin, la lista es larga. Pero, en la dieta mediterránea hay muchísimos superalimentos que quizá no tengan la fama pero sí las propiedades de los exóticos. Aquí recogemos cinco de ellos que fácilmente encontrarás en cualquier supermercado y que suelen estar presentes en nuestros platos. 

El aceite de oliva

Superalimento milenario en nuestra cultura gastronómica. El zumo de las aceitunas es una grasa vegetal monoinsaturada, la más saludable de todas, que disminuye el riesgo de padecer problemas cardiovasculares, contribuye a disminuir el colesterol ‘malo’ sin reducir el ‘bueno’ y es antioxidante. Además de contener polifenoles, que son antiinflamatorios, se ha demostrado que el oleocanthal, otro de sus componentes, puede matar las células del cáncer sin dañar las células sanas.

Patata

Está cargada de vitamina C, B6 y B9, macrominerales y microminerales, carotenoides, polifenoles y fibra. Derek Stewart y Mark Taylor, del Instituto James Hutton (JHI), en Dundee (Escocia), afirman enPatata: una base para la nutrición humana y los beneficios para la saludque “reemplazar la carne en la dieta con verduras y patatas está relacionado con un menor riesgo de ataque al corazón”, que pueden mejorar la función cognitiva y, así, prevenir la aparición de la demencia.

Nueces

Las nueces reducen los riesgos de enfermedades cardiovasculares. Con un puñado al día, los expertos aseguran que se reduce la incidencia y la mortalidad por esta causa y la posibilidad de padecer cáncer en porcentajes que, en ambos casos y según los investigadores, siempre superan el 30%. Tienen hasta 15 veces más antioxidantes que las espinacas, por ejemplo, y son muy ricas en ácido alfa-linoleico (el equivalente vegetal al omega-3), ácidos grasos poliinsaturados, fitoquímicos, fibras y minerales como el calcio o el magnesio. Todo ello hace que frenen el deterioro cognitivo, sean antiinflamatorias, controlen el colesterol malo y aumenten el bueno en la sangre.

Tomate

Proporciona antioxidantes, vitaminas “y un tipo de fibra interesante”, explica Abel Mariné, catedrático de Nutrición y Bromatología en la Universitat de Barcelona. Y contiene un poderosísimo antioxidante como es el licopeno. También es rico en sales minerales como potasio y magnesio y vitaminas.

Lentejas

Las lentejas son unas legumbres riquísimas en flavonoides que durante años han sido despreciadas gastronómicamente. A su favor tienen su alto contenido en hierro y lo saciables que son. Si se juntan en el mismo plato con arroz, su valor nutricional se potencia. Reducen el nivel de colesterol y su gran cantidad de ácido fólico y magnesio ayudan a luchar contra la anemia.