Qué buenas son las vacaciones y qué malas son las rentrées. No solo por el hecho de tener que volver al tajo y no poder hacer lo que se quiera. También por el sueño. Porque las rutinas adquiridas durante los días de asueto poco tienen que ver con las del resto del año. No usas despertador, te acuestas más tarde de lo habitual, a la que puedes te regalas una siesta y luego te cuesta conciliar el sueño… En fin, que llega septiembre y cuesta dormir cuando toca, pero con estos cinco consejos te resultará más sencillo.

1. Los últimos días de vacaciones deberías ir aproximándote a la rutina de los días de trabajo, de manera que deberías acostarte a una hora más temprana para ir acostumbrando a tu cuerpo. Si no quieres hacer ese entrenamiento previo, al menos métete en la cama una hora antes la víspera de tu regreso al trabajo.

2. Olvida los móviles y tabletas, que excitan tu cerebro y hacen que luego te cueste más conciliar el sueño. No solo por los contenidos que ves, que te activan, sino también por la luz que emiten, pues le están diciendo a tu cabeza que aún es ‘de día’. 

3. Ni hablar de tomar un café, un refresco de cola o una bebida alcohólica antes de meterte en la cama. Es obvio, pero hay que dejarlo claro.

4. Lo mismo hay que decir con la comida. Una cena copiosa, pesada, de las que necesitan una digestión larga, te hará mucho más complicado coger sueño. Apuesta por platos ligeros y saludables. ¿Has visto la carta de Tento? Está repleta de ellos.

 5. No eches un vistazo al reloj. ¿Te cuesta más dormir a la hora que toca? No pasa nada, es normal, pero si consultas la hora que es te generará ansiedad y tu cerebro se activará, así que ¡paciencia y a dormir!