El desayuno infantil ideal no debería diferir tanto de un desayuno adulto, salvo en un detalle: si bien un adulto puede salir de casa sin tomar nada en el caso de que no tenga apetito, y reservar la ingesta matutina para unas horas más tarde, en el caso de los más pequeños no es conveniente que acudan a la escuela con el estómago vacío. Estas son algunas ideas para abandonar el manido vaso de leche con cereales y el clásico bocata y preparar unos desayunos innovadores a rabiar:

  • En lugar de leche con cacao azucarado, una buena idea si los peques de la casa no suelen estar muy hambrientos por la mañana es preparar un vaso de bebida de frutos secos con una cucharadita de cacao en polvo. Disfrutarán de toda la energía de almendras, nueces o avellanas en una bebida saludable, sin azúcar… ¡y riquísima!
  • Bocatas al poder, pero que no sean siempre de lo mismo. Hummus, guacamole, tortilla (de cualquier cosa), queso, verduras a la plancha, salmón ahumado, atún, sardinas… Hay tantas posibilidades que nos van a faltar los días para dar rienda suelta a nuestros sándwiches gourmet.
  • La fruta, siempre cortadita. Para aprovechar la fibra de las frutas es fundamental tomarlas enteras o en puré, pero nunca licuadas, puesto que contienen azúcares libres que no son saludables. Siempre es mucho mejor mordisquear una manzana (los menos hambrientos podrán hacerlo de camino al cole) que tomar un zumo antes de salir de casa.
  • Es fundamental evitar galletas, barritas, snacks, cereales, bollería industrial y productos de desayuno ultraprocesados que suelen tener grandes cantidades de azúcar, harinas refinadas y grasas. Lo mejor es tomar pan con aceite de oliva, tomate o aguacate, y si el cuerpo nos pide un capricho optar por prepararnos un bizcocho casero (en el que controlaremos las cantidades de azúcar), que podemos guardar en el congelador e ir descongelando a medida que lo vayamos consumiendo.