El golf es uno de los deportes más adictivos que existen. Si lo piensas fríamente, conseguir meter una bolita en un agujerito situado a centenares de metros de ti en pocos golpes es suficiente motivo para desistir antes de comenzar. Demasiado difícil, ¿verdad? Pues quizá sí lo sea, pero precisamente por eso engancha tanto. El desafío que supone y la satisfacción que da cumplir el reto son insuperables. ¿Qué más se puede pedir? Pues mucho más. Por ejemplo, estas cinco cosas: 

1. Te obliga a andar durante bastante tiempo. Un recorrido de 18 hoyos se suele completar en unas cuatro horas y media, y no suele ser plano, así que es una buena caminata, ideal para ejercitar tu corazón sin forzarlo en demasía.

2. Se juega en un entorno natural, de manera que adiós a la contaminación y a los ruidos. Como mucho, escucharás a los pájaros cantar y alguna que otra ardilla cruzando a toda prisa una calle. Sí, es la naturaleza. Respiras aire puro y tus pulmones te lo agradecerán.

3. Te olvidarás de todo. Del mundo, de las preocupaciones, del trabajo… De todo. Es tal la concentración que exige cada golpe que no podrás pensar en nada más. Este deporte es uno de los mejores antiestresantes.

 4. ¿Cómo andas de coordinación? ¿Bien? Pues gozarás exprimiendo cada pequeño movimiento de tu cuerpo en cada golpe. ¿Regular? Vas a poder ejercitarla y mejorarla, lo cual siempre va bien en el día a día.

5. Libera endorfinas que da gusto. Es verdad que habrá veces que te enfades porque has dado un golpe pésimo. Pero un solo impacto bien dado, uno solo, te llena tanto que vale por 10 malos. Y esa satisfacción es impagable.

Al acabar, te entrará hambre, así que ¿por qué rematar la jornada escogiendo alguno de los platos de la carta de Tento? https://pedidos.tento.es