Pese a que comer adecuadamente y cuidar la salud es algo que preocupa a hombres y mujeres, hay muchos motivos para hablar de nutrición desde un punto de vista femenino, puesto que a lo largo de la vida las mujeres viven situaciones específicas que no afectan de igual manera a los hombres. Los cambios hormonales que se producen alrededor de la menopausia hacen que las mujeres tengan unas necesidades nutricionales concretas, que irán variando década a década y que conviene tener muy presentes para disfrutar de un buen estado de salud durante toda la vida.

Atención al hierro

La anemia ferropénica es un problema común a muchas mujeres debido a las pérdidas que se producen durante la menstruación. Pese a que en ocasiones la falta de hierro se debe suplementar, siempre bajo supervisión médica, es importante garantizar el correcto aporte de este mineral en la dieta. La carne roja, las legumbres, el hígado o los berberechos son productos con mucho hierro y, en el caso de los alimentos de origen vegetal, la absorción mejora si se acompaña su consumo de vitamina C.

Y al calcio

Es un mineral fundamental tanto para mantener la hormona paratiroidea, una de las encargadas de regular el metabolismo óseo, como para garantizar la correcta mineralización de los huesos, que afecta en mayor medida a las mujeres. Para garantizar un correcto aporte de calcio, es importante consumir lácteos, aunque estos no son la única fuente de este mineral, que podemos encontrar también en alimentos como las almendras, los garbanzos o la bebida de soja.

También a las proteínas

Diversas investigaciones recientes sitúan la masa muscular como un marcador de salud fundamental que debemos mantener mediante el ejercicio físico y la ingesta de proteínas, a poder ser en todos los ágapes. Mientras que en el caso de los hombres la masa muscular se va perdiendo progresivamente a lo largo de la vida, las mujeres sufren un descenso considerable a partir de la menopausia, de manera que deben ser especialmente rigurosas con la práctica de deporte de tonificación combinada con la ingesta de proteínas. Pese a que las proteínas de origen animal son las que se absorben mejor (el huevo es una fuente inmejorable de ellas, ya que contienen todos los aminoácidos esenciales), también las encontramos en alimentos de origen vegetal como el tofu o las legumbres. 

Por supuesto, la salud emocional

Según cifras de la Fundación FITA y de la Asociación Española para el Estudio de los Trastornos de Conducta Alimentaria (TCA), en España padecen este tipo de trastornos unas 40.000 personas, de las cuales 300.000 son mujeres de entre 12 y 24 años. En cifras absolutas, un 90% de las personas que padecen algún trastorno vinculado a la alimentación son mujeres. Esto significa que las mujeres siguen siendo el colectivo más vulnerable en cuanto a la relación con su imagen corporal, que obliga a la sociedad a repensar ciertos mensajes y a concienciar a la población de que lo ideal es olvidar las dietas extremas y mantener un peso saludable. Un peso, en definitiva, con el que sentirse cómodas, acompañado de ejercicio físico y buenos hábitos de sueño, lejos de la autoexigencia extrema y de metas poco realistas e inalcanzables.