Ya se sabe que el trabajo de oficina es matador para el cuerpo. Estar tantas horas en una silla atrofia y agarrota los músculos de lo lindo. Por eso es muy importante, vital, levantarse cada media hora y moverse un poco. No solo despejarás la cabeza, también el cuerpo. En alguno de estos descansos también es altamente recomendable hacer algunos estiramientos. Nada del otro mundo, y nada espectacular para que no piensen que has confundido el lugar de trabajo con el gimnasio. Y de paso evitarás dolores que se pueden transformar en dolencias o lesiones que requerían atención médica.

Estira los dedos

Si estas dale que te pego al teclado, necesitas estirar los dedos. ¿Cómo? Abriendo y cerrando las manos. Cuando las abras, estira los dedos todo lo que puedas y mantenlos así al menos durante cinco segundos.

Abrázate

Sí, como suena. Ponte de pie y abrázate como si te amaras mucho, mucho. Como si quisieras abarcar todo tu cuerpo. Intenta llegar con las manos lo más lejos posible. Y entonces rota un poquito con las caderas.

Mira hacia los costados

Las cervicales, otro gran drama para quienes trabajan en las oficinas. Con la cabeza y la espalda recta, gira la cabeza a un lado y a otro, siempre sin forzar, hasta que notes una pequeña tensión, señal de que estás estirando bien. 

Levanta los brazos

¡Manos arriba! Y brazos rectos. Entrelaza los dedos de las manos con las palmas mirando al cielo. E intenta llevar los brazos más arriba. Se trata de una sencilla y buena manera de relajar los brazos y los hombros.

‘Trabaja’ las piernas

No hace falta ni que te levantes de la silla. Al contrario, tienes que estar sentad@. Levanta una pierna hasta que roces la superficie del escritorio con el pie. Aguanta un poquito y baja suavemente. Repite el movimiento con la otra pierna. Tienes que hacer 10 repeticiones por pierna. Suficiente estimular el flujo sanguíneo y evitar las varices y la inflamación.