Hay muchos motivos para apuntarse a la moda de la pasta integral, un alimento saludable, saciante y versátil a partes iguales. A diferencia de la pasta refinada, la integral tiene hidratos de carbono de absorción lenta, lo que significa que son absorbidos lentamente por el organismo y, por tanto, no provocan picos de glucosa. Los hidratos de carbono refinados, por su parte, que se encuentren en pasta, arroz, pan o cualquier otro cereal, provocan subidas súbitas de glucosa en la sangre, que hacen que nos sintamos llenos de energía durante un rato y tengamos el consiguiente bajón cuando estos niveles desciendan, también rápidamente. Esto se debe a la fibra presente en la pasta integral, responsable de que los azúcares se absorban progresivamente y que, por tanto, también estemos saciados durante más tiempo.

Así pues, pese a que la pasta integral tiene las mismas calorías que la refinada, es cierto que nos puede ayudar en dietas para controlar el peso, puesto que al tener un efecto saciante tan elevado hará que no piquemos entre horas, que es cuando solemos tirar de alimentos más calóricos y menos saludables. Si la acompañamos de otros alimentos igualmente sanos y moderadamente calóricos, ya tenemos un caballo ganador perfecto para un almuerzo excepcional: verduritas salteadas, setas, pollo, salmón, gambas, tofu o garbanzos. Una pizca de parmesano por encima y estaremos saciados y llenos de energía hasta la hora de cenar.

En Tento somos fans de la pasta integral, que siempre está presente en nuestra carta. En la carta de esta temporada, la servimos con pesto de brócoli y nueces, una receta que nos encanta y que no puede ser más nutritiva. A los beneficios de la pasta se unen las vitaminas y minerales del brócoli y los ácidos grasos cardiosaludables presentes en las nueces. ¿Se puede pedir más?