A menudo, en invierno, nos apetece más quedarnos en un sillón de casa o en un café que no salir a hacer ejercio. Sin embargo, se nos ocurren muchos motivos por los que hay que motivarse y  cuidar nuestra forma física.

1. Llegar en forma al verano: cuando llega e calorcito todos nos desesperamos por lucir sanos. Si la ‘puesta a punto’ comienza desde ahora, no tendrás que realizar grandes esfuerzos, sino que llegarás holgadamente a tus objetivos de estar en forma .

2. Entrar en calor: aunque nos de pereza salir de casa por el frío, el ejercicio físico es una buena forma de calentar nuestro cuerpo mediante el movimiento, así mientras permanezcas activo no sentirás las bajas temperaturas y además, tu cuerpo te lo agradecerá.

3. Compensar: los hábitos alimentarios durante el invierno se modifican y, por lo general, las calorías se incrementan un poco. Entonces, dejar de moverte en invierno puede ser la causa de un leve aumento de peso con el que tendrás que luchar en verano. En cambio, si continúas ejercitándote, compensarás el consumo levemente superior de calorías y evitarás que tu peso se modifique.

4. Diversión: ocurre que las bajas temperaturas también son motivo de situaciones aburridas, en las cuales nos encontramos más propensos a comer. Por eso, busca el ejercicio que más te agrade y te divierta, y no sólo ahorrarás, sino que gastarás calorías, cuidarás tu salud, y podrás disfrutar de una actividad diferente.

5. Salud por todos lados: todos sabemos que la actividad física ofrece muchos beneficios para la salud. Ejercitarse en invierno puede aliviar el estrés, prevenir estados más depresivos y asténicos propios del frío, mejorar tus defensas para evitar resfriados, fortalecer tus músculos, favorecer el funcionamiento del corazón y cada una de las porciones de tu organismo.