Mantener un sistema inmunológico fuerte es fundamental para proteger a nuestro organismo de los agentes externos, una garantía como ninguna otra de mantenernos sanos y con energía y prevenir infecciones y enfermedades. Para mantener nuestras defensas a tope no hay mayor secreto que el que nos dicta el sentido común: llevar una dieta sana, variada y equilibrada –para ello, nada mejor que seguir los preceptos de la dieta mediterránea–, tener una correcta higiene de sueño y hacer ejercicio físico con regularidad. Si a esto añadimos tratar por todos los medios de encontrar huecos para nuestro bienestar emocional, ya sea dedicar tiempo a un hobby o simplemente al ocio o la vida social, nuestro sistema inmune nos lo agradecerá. Para mimar tus defensas al máximo, puedes empezar por seguir estos consejos. 

  • Evita el consumo de grasas saturadas y trans, así como de alimentos procesados. Si te pierden los dulces, lo mejor es que apuestes por combinaciones como yogur con macedonia de frutas y frutos secos o por repostería casera que puedes preparar tú mismo.
  • Escoge frutas y verduras estacionales. En Tento somos firmes defensores del consumo de frutas y verduras de temporada y proximidad, puesto que no solo son más sostenibles y fortalecen el tejido comercial local, sino que además presentan todos sus nutrientes en su máximo esplendor.
  • Las frutas, vegetales y hortalizas deben ser un básico en la dieta y deben formar parte de todos los ágapes. Intenta apostar por cocciones al vapor o tomar algunas crudas, en ensaladas, pues será la mejor manera de aprovechar sus nutrientes. 
  • Trata de no cortar las verduras con demasiada antelación (a poder ser, tampoco las compres ya cortadas) y, cuando las añadas al agua hirviendo en el caso de que optes por esta técnica de cocción, sumérgelas justo cuando esta entre en ebullición, nunca antes. 
  • Evita el alcohol y el tabaco, así como el sedentarismo. Para ello, si no tienes interiorizada la práctica de ningún deporte, nada mejor que empezar a aplicar pequeños cambios como bajar una parada antes del metro, caminar en casa, subir las escaleras en lugar de coger el ascensor, etc. 
  • Come de todo, sin obsesionarte con los nutrientes. Sigue una dieta variada, equilibrada y colorida –a la hora de escoger frutas y verduras, cuantos más colores combines, mejor que mejor, pues cada una de ellas tiene unos nutrientes diferentes–, que incluya sobre todo vegetales, fruta y hortalizas, además de lácteos, legumbres, frutos secos y semillas, pescados y carne (limitando las carnes rojas, eliminando las procesadas y apostando por carnes magras de ave).