La vitamina A es un antioxidante, lo que significa que previene la oxidación de las células y el envejecimiento celular. Es, por tanto, fundamental para múltiples funciones del organismo, esencial para mantener en buen estado el sistema inmune y también para la buena salud de la piel, el cabello o la vista. 

Es importante garantizar un aporte correcto de vitamina A, presente en alimentos como la ternera, el pollo, el huevo, el pescado azul o los lácteos, así como frutas y verduras como la zanahoria, la calabaza, la lechuga y las espinacas. Al ser liposoluble, lo que significa que se acumula en el organismo, es importante consumirla en su justa medida, de manera que solo debería suplementarse bajo prescripción médica, tras unas analíticas que indiquen una deficiencia y siempre de forma controlada y durante periodos cortos. En el caso de las vitaminas hidrosolubles, como la C y la B, el exceso de estas se excreta a través de la orina, de manera que un consumo excesivo sería inofensivo para el organismo. 

Al igual que la vitamina C y al contrario que otras, como la D, la población general no suele presentar un déficit de vitamina A, pues está presente en numerosos alimentos de consumo habitual tanto de origen vegetal como animal. 

Sus beneficios son incontables. Contribuye a mantener la piel sana e incluso puede ayudar al bronceado por su alto contenido en betacarotenos, además de mejorar patologías tópicas como dermatitis o acné. Es por ello que muchísimas cremas hidratantes contienen vitamina A en su composición. Insistimos, sin embargo, en que no es una buena idea suplementarla para potenciar el bronceado si no es bajo prescripción médica, puesto que un exceso puede provocar reacciones adversas como dolores de cabeza, pérdida de cabello, piel seca o labios agrietados, entre otros síntomas. ¡Muchos de los platos Tento llevan ingredientes ricos en vitamina A, consulta nuestra carta!