Está demostrado: las dietas excesivamente restrictivas, que nos obligan a contar calorías y pasar hambre, no funcionan. La nutrición moderna apuesta por planes de adelgazamiento a medio plazo, que nos permitan ir modificando progresivamente nuestra dieta sin que apenas notemos el esfuerzo, de manera que vayamos perdiendo peso progresivamente e incorporando una serie de rutinas a nuestro día a día. Para empezar, existen algunos truquillos para reducir calorías que puedes incorporar a tu rutina sin apenas darte cuenta. 

Integrales, por favor

Lo cierto es que los productos integrales no tienen menos calorías que los que se elaboran con harinas refinadas, pero sí que nos mantendrán saciados durante más tiempo, de manera que picotearemos menos entre horas. Al contener hidratos de carbono de absorción lenta, estos se absorben progresivamente, de modo que evitaremos los picos de glucosa en sangre y la consiguiente hipoglucemia que nos hará picar de nuevo alimentos azucarados. 

Adiós al alcohol

Reducir por completo o moderar el consumo de alcohol nos puede ayudar muchísimo a perder peso, puesto que el alcohol contiene las llamadas calorías vacías, es decir que nos aporta calorías pero ningún nutriente. Una buena idea para consumir menos alcohol es acompañar su ingesta siempre de la misma cantidad de agua, y consumirlos a la vez: no podremos servirnos una copa más de vino o cerveza hasta que no hayamos tomado una copa de agua. Este sencillo gesto nos hará beber menos, además de que nos mantendrá hidratados, algo fundamental para minimizar los efectos del consumo de alcohol sobre el organismo. 

La verdura, la protagonista

Lo dice el Plato de Harvard, la nueva biblia de la alimentación elaborada por científicos de esta prestigiosa institución: la fruta y verdura deben suponer siempre el 50% de la ingesta diaria, acompañada de un 25% de proteína y un 25% de hidratos de carbono. Esto significa que podemos comer tranquilamente hidratos de carbono en todas las comidas –sí, también en la cena–, siempre que la porción sea pequeña y que sean integrales. 

Mejor fruta entera que zumos naturales

Los zumos naturales contienen una gran cantidad de azúcares, que se absorben de forma rápida por el organismo. Si tomamos la fibra presente en las frutas, sin embargo, estos azúcares son de absorción lenta, lo que significa que se absorben progresivamente por el organismo y nos mantienen saciados durante más tiempo. 

Sin azúcar, por favor

Más que reducir por completo el azúcar que añadimos a los alimentos, la idea es que poco a poco vayamos acostumbrando al paladar a los sabores menos dulces. Si progresivamente vamos añadiendo menos azúcar llegará un momento en que nuestro paladar se acostumbrará y ya no necesitaremos ese sabor.